Discos Probeticos

CATÁLOGO

Maestros - Rafael Riqueni (1994)

Alegro soleá y Fantasía de Cante Jondo - E. Morente y Antonio Robledo (1995)

Pablo de Málaga - Enrique Morente (2008)

Omega - Enrique Morente y Lagartija Nick (2008)

Flamenco Cabal - Juan Gómez (2008)

Antonio Grau "Rojo Alpargatero" hijo. El último de una saga flamenca (2008)

[Antonio Grau "Rojo Alpargatero" hijo. El último de una saga flamenca]
2008

 






Coeditado con La Hidra de Lerna, se trata de un disco y un libro monográfico sobre el hijo del rojo el Alpargatero. Un artista polifacético y vanguardista que ha pasado desapercibido para la flamencología tradicional. El autor es José Gelardo y con su extraordinaria capacidad de investigación nos descubre a todo un aventurero de la época que actuó durante algún tiempopara el mismísimo Rasputín, que en 1909 grabó con la casa Pathé en París, siendo además uno de los primeros artistas que cantaron flamenco ortodoxo con orquesta. En el disco se descubre a un excelente cantaor tanto en estas grabaciones como en las de 1928 acompañado por el mítico Ramón Montoya. Entre las curiosidades que ofrecerá el monográfico, se encuentra la sobresaliente guitarra de Pedro Sierra acompañando a Don Antonio Grau, en una composición de estudio en el que fue necesario quitarle previamente el acompañamiento para luego incluir la aportación del guitarrista catalán afincado en Sevilla. Enrique Morente ha escrito el prefacio y ha sido prologado por José Luis Ortíz Nuevo.

E
sta obra es el segundo volumen de la colección “Culto al Flamenco” que La Hidra de Lerna y Discos Probeticos iniciaron meses atrás con la obra prima del cantaor almeriense Juan Gómez.

ANTONIO GRAU DAUSET, “Rojo Alpargatero” hijo (Málaga, 1884-Madrid, 1968)

Descendiente y miembro de una de las más importantes sagas flamencas, su padre fue el Rojo Alpargatero, figura sobresaliente en el inicio y conformación de los cantes mineros; su tía, Carmen Dauset brilló en el baile en Andalucía, Francia y Estados Unidos; su hermano José sobresalió como guitarrista, acompañando a Angelillo, Guerrita, Fanegas, Marchena y otros. En el quehacer flamenco de A. Grau –a través del Rojo Alpargatero- influyeron Silverio, el Ciego de la Playa, la Peñaranda, Chilares, Juan Breva, Antonio Chacón… Como cantaor-músico-artista es, sin duda alguna, el gran depositario de la herencia cantaora de su padre, El Rojo. Herencia procedente de los veneros populares de los cantes de Almería, de Cartagena y La Unión, de Málaga…
Si la vida del Rojo fue azarosa, movida y turbulenta, la de su hijo Antonio lo fue todavía más, pues en su flamenquísimo discurrir, además de cantaor, fue empleado de correos, transformista, empresario de espectáculos, profesor de francés, compositor. Estos trabajos le llevaron a recorrer buena parte del mundo.

Desde Málaga, donde nació, con cuatro o cinco años (1889) pasa a vivir con sus padres y hermanos a Cartagena, a la Unión, a ciudad minera depositaria de los cantes atarantados de Almería. Antes de salir de esta ciudad, camino de Madrid, tuvo amoríos con la también cantaora y cupletista Emilia Benito. Ya en Madrid (1905) frecuentó como cantaor algunos colmaos (Villa Rosa, Fornos, Café de la Marina). Hacia 1907 parte hacia París en donde graba una serie de discos para la casa Pathé, forma una trouppe artística, los Mignon, y como transformista actúa con Frégoli. De París pasa a Rusia, justo antes de la Revolución de 1917. Recorre este país actuando en Petrogrado, Moscú, Odessa… Expone su arte ante el mismísimo Rasputín en Petrogrado. Huyendo de la Revolución y disfrazado de gitano, cruza Siberia para, más tarde y después de pasar por China, la India…, instalarse de nuevo en Madrid.

 

Lo tenemos en Madrid hacia 1920. Por estos años se relaciona con escritores y periodistas: Emilio Carrere, Juan Pujol, García Sanchíz. En la década de 1920-1930 emprende la segunda tanda de grabaciones, ahora con Ramón Montoya. Hacia 1935 ejerce como profesor de francés en la Academia Santo Domingo de Guzmán (c/Carranza). Aunque en estos años no ejerce como profesional del flamenco, hemos de anotar su labor como compositor de música ligera, canción española y flamenco (zambras, vals, tango-slow, pasodobles…).

De paso por Cartagena, en 1952, conoce al cantaor Antonio Piñana. Este se pegó a Grau como una lapa para que no se perdiera el eslabón de los cantes mineros. De esta última relación proviene el legado que A. Piñana nos ha dejado en sus discos, con cantes ejemplares y conservacionistas por mor de las enseñanzas de Antonio Grau. Forma parte del Jurado del Festival del Cante de las Minas de La Unión (década de los 60). Como miembro del Jurado y como asesor contribuyó con tesón a la permanencia de los cantes mineros de la escuela del Rojo y de la suya propia.

            Las aportaciones de Antonio Grau al mundo del flamenco son indiscutibles:

 

 

 

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